Cuando los abuelos no mueren por Covid – 19

La pandemia y la consecuente cuarentena son la excusa perfecta para que los abuelos no sean atendidos debidamente por las obras sociales; en particular, del Programa de Atención Inmediata (PAMI) o como lo podemos denominar Programa de Atención para la Muerte Inmediata debido a lo que señalamos anteriormente.

Quedate en casa es el lema del oficialismo, pero no contempla los casos en los cuales las y los ancianos no pueden deambular. La respuesta invariable es “los traslados están suspendidos”. Imposible que sean atendidos como deberían, por más que se llame al número del denominado PAMI Escucha o al de Emergencia.

Comprendemos la actual coyuntura, aunque ello no debiera ser la disculpa de la principal obra social del país que cubre a la mayoría de los jubilados y pensionados. Se reservan camas para el coronavirus pero no se atiende a quienes están en su casa y tienen patologías que deben ser asistidas en hospitales o sanatorios.

Ello sucedió con Isabel Rodríguez Méndez, mi madre, quien fue diagnosticada el 18/02 del corriente con demencia vascular y la correspondiente derivación a su neurólogo, Dr. Héctor Gastón Graviotto, cuyo turno fue otorgado para el día 19/05 para, luego, fallecer el pasado 25 de junio.

Ambas fotos prueban la demora en atenderla, junto a lo que describiremos a continuación. Comenzó con su deterioro cognitivo en diciembre del año pasado, de carácter temporal, no advirtiendo ni siquiera la fecha de su cumpleaños. Esto motivó la consulta médica correspondiente para que fuese atendida por un especialista. No pudo llegar a ser posible y esta española de 85 años, con un fuerte espíritu, falleció en su cama luego de tres caídas en las que nunca se tuvo en cuenta el diagnóstico principal. Por otra parte, cabe destacar que en la última de ellas fue levantada y tirada como una bolsa de papas sin siquiera revisarla pese a la evidente insuficiencia respiratoria que podía ser diagnosticada por el personal de PAMI.

Ya ni siquiera soportaba los pañales. Y los esfuerzos del autor de esta nota fueron elevados por cuanto tiene tres discapacidades.

¿Dónde quedó el humanismo?. ¿Dónde ha quedado el deber de asistir a una persona que no puede deambular?. Los médicos indicaron la internación domiciliaria pero no advirtieron la gravedad del caso. Son dos preguntas que han quedado en el medio del profundo dolor. Y esta nota tiene la intención que ningún abuelo más quede desamparado como el caso que les hemos contado. En Argentina, los abuelos son abandonados a su suerte cuando no tienen coronavirus… Y no mueren por Covid – 19, sino por el abandono de PAMI…

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