Apuntes de cuarentena: Represión estatal al palo

Luis Espinoza

El asesinato de Luis Espinoza en Tucumán nos hizo retrotraer a las viejas prácticas de la dictadura genocida. Le dispararon y luego, como se hacía durante la gestión del genocida Bussi, fue llevado a la provincia de Catamarca.

El repudio fue unánime y ello se vió reflejado en el comunicado del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia titulado “Represión policial y racismo: no son errores, no son excesos” en el cual se expresa que “La represión policial, la militarización de villas y barrios, el espionaje y el ciberpatrullaje, los abusos, las violaciones, las torturas, las detenciones arbitrarias, los “suicidios” en comisarías, las causas penales, las razzias, los asesinatos, son habilitados y cometidos desde el poder contra los sectores sociales estigmatizados por la raza o la nacionalidad, la clase, el género u orientación sexual, la lucha social o política”

No son errores ni son excesos: bajo distintos discursos y con sus particularidades, son verdaderas políticas de Estado. Chocobar, los policías de Tucumán, Chaco o San Luis, o los de Minneapolis y Washington, tienen un denominador común estructural que es el amparo y la impunidad otorgados desde el poder político, al servicio del sistema y su clase dominante.”

Y es lo mismo aquí, en Argentina, como en los EE. UU. en donde un policía asesinó a George Floyd. Siempre es el Estado quien hace uso y abuso de sus facultades para reprimir

La cuarentena dió lugar a abusos y vejaciones como los sufridos por el pueblo qom o los asesinatos de pibes de los barrios. Resulta evidente que es una Política de Estado al igual que el Aislamiento Social y Obligatorio que, aún justificado por la pandemia, abre las puertas a las injusticias para los más pobres, los jubilados y las personas con discapacidad.

Y en el Norte, reapareció el racismo; mejor dicho, se ha exacerbado desde el poder. El asesinato de Floyd y la reacción popular posterior así lo demuestran.

Habrá que seguir denunciando estos atropellos. Por el momento hay 8 policías detenidos por el caso tucumano mientras que el policía yanqui sigue en libertad, como si nada hubiera pasado. De allí, las grandes protestas en los EE.UU.

El silencio no es salud. Y vaya si lo han demostrado en el Norte o en las villas afectadas por el Covid – 19. Es hora de un periodismo comprometido en lugar de mirar para otro lado a la hora de contar lo que sucede…

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